UN HOMBRE APOYADO EN LA PARED por Daniel Higiénico
Capitulo III
He dejado de ser un hombre apoyado en la pared y tengo miedo, me siento indefenso,
no sé hacia donde dirigirme. Me falta algo... me falta mi pared.
Doy unas cuantas vueltas sobre mí mismo como un perro, observo las
calles y al fin me decido a caminar. Prefiero ir por calles estrechas, poco
a poco, tengo que acostumbrarme a mi nueva situación. Estoy sin pared
y puede llegarme cualquier cosa desde cualquier lado... cualquier cosa desde
cualquier lado... la vista no me abarca tanto. Me siento inseguro. ¿Cómo
una tortuga sin caparazón? .......... No, no me acaba de gustar esta
comparación.......... ¿Cómo un camello sin joroba? ........
No, tampoco....... Bueno, ya me entendéis.
Camino un rato y de pronto me encuentro rodeado de chinos (Vaya, ¿Donde estaban en el capítulo I?) Están haciendo fotos a unas piedras muy antiguas que, al parecer, se han convertido en algo mas que piedras aunque solo sean piedras y siempre serán piedras por mucho que alguien quiera ver otra cosa que no sean simples piedras. Piedras que antes pertenecían a una montaña de piedras que habían sido arrancadas de una gran montaña que a su vez era parte de una gran piedra que va dando la vuelta a otra piedra en una galaxia de piedras que dan vueltas alrededor de otras piedras que vete a saber de que piedra han venido a parar. Seguro que algunas son parientes de las piedras que están fotografiando este grupo de chinos tan simpático. Bueno, no sé si son simpáticos o no porque no los conozco, a lo mejor me dejo llevar por el tópico pero la verdad es que los turistas chinos me resultan simpáticos... Es curioso... ¿Cómo se distingue un "hijo puta" chino?
He caminado un rato hasta la rambla y, después de andar unos metros, he estornudado y me he quedado de piedra... Me he quedado medio agachado tapándome la nariz con la mano derecha justo en el momento del estornudo........ En unos instantes los turistas chinos se han puesto a hacerme fotos y a echarme monedas. Algunos hasta posan a mi lado y me sonríen. Los niños (no especialmente chinos) me miran fijamente a los ojos para ver si descubren algún movimiento en mi rostro o en mis pies o en los dedos de las manos. Otros me toquetean y se asustan al comprobar que estoy frío, frío como una piedra.
No puedo moverme.
La verdad es que la postura llama bastante la atención y se ha formado
un buen corro a mi alrededor. Hasta han venido los que hacen de estatuas humanas
para los turistas intrigados por la perfección de mi "energía
estática". En unos minutos se han congregado un cowboy, un hada,
un soldado egipcio, un charlot, un fakir, un par de gorilas uniformados, un
torero, un payaso, un árbol, un karateka... Hostia, mi padre... Espero
que no me reconozca.
"¿Cómo lo hace?... Parece de verdad... No mueve ni un pelo... Y eso que hace un poco de viento... Es increíble!.... Que perfección!............. Mamaaaaa, esta frío!!!"
En mi nueva situación debería de asustarme pero no es así. De pronto me vuelvo a sentir cómodo. Nada que hacer mas que estar aquí estático. De todas maneras tampoco quería ir a ningún sitio... Ya no me hace falta la pared... Me siento relajado... Me siento libre.
Quiero decírselo a la gente. Tienen que saberlo. Estoy vivo. Soy una
piedra pero estoy vivo... ¡Eh, tu! ¡Mírame, estoy vivo!...
¿Dónde va todo el mundo?... ¡Quietos!... ¡Alto!...
Intento gritar pero mis labios no se separan. Me doy cuenta... no me importa...
Estoy cansado... Tengo sueño... Ucccsssmm (Bostezo interno)... me duermo
de pie...... con los ojos abiertos.